Raíces: la idea

El síndrome de ticqueur o Tourette, se define como un exceso de energía nerviosa y una gran abundancia y profusión de ideas y movimientos extraños. De algo así nace este blog, de muchas ideas que intentan encontrar un sitio donde expresarse. Ya lo decía el científico Santiago Ramón y Cajal: “las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas.”

En realidad todo lo que nuestra mente crea ha existido antes como un germen, convertido más tarde en idea. La imaginación es otra de las maneras de expresar nuestras ideas y otro de los temas que me fascinan dentro de la psicología: la imaginación como expresión creativa de nuestras ideas. De hecho uno de los sinónimos de imaginar en el diccionario es “idear”, “concebir”. Pero se puede llamar de muchas más formas: fantasear, soñar, figurarse, representar, sentir, percibir, pensar, reflexionar, suponer, sospechar, presentir, recordar, evocar, planear, crear, esbozar, improvisar.

Todo este proceso ocurre gracias a nuestra capacidad de imaginar, de “ensoñar”, como decía el filósofo y poeta Gastón Bachelard. Primero creamos en el interior de nuestra mente y luego fuera de esta. Nos adelantamos al mundo físico, pues en definitiva “la imaginación intenta un futuro”. Tanto imágenes como palabras adquieren en nuestra cabeza, ya antes de ser expresadas, una fuerza infinita. “En las horas de los grandes hallazgos, una imagen poética puede ser el germen de un mundo, el germen de un universo imaginado ante las ensoñaciones de un poeta.” G. Bachelard

He aquí mi germen

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